Participante: Sebastián Jimenez González - Bienal
Sebastián Jimenez González
Proyecto(s): Biosfera Biolab
Sebastián Jiménez González (n. 1999) arquitecto colombiano cuyo enfoque es explorar la intersección entre arquitectura, ecología e innovación material.
Mi práctica está guiada por un profundo compromiso con la sostenibilidad y por la convicción de que la arquitectura no solo debe ofrecer refugio, sino también participar activamente en la regeneración de los ecosistemas y en la construcción de nuevas formas de relación entre los seres humanos y el mundo natural.
Graduado como arquitecto en 2024, he buscado expandir de manera constante los límites del diseño mediante la integración de la investigación científica, la conciencia ecológica y una sensibilidad hacia los contextos culturales. Mi formación académica me brindó bases sólidas en diseño arquitectónico, técnicas constructivas y herramientas digitales de representación, pero la investigación independiente ha orientado mi trayectoria hacia la sostenibilidad y el diseño biocéntrico. Planteo no solo una solución técnica, sino también un cambio de paradigma: la arquitectura entendida como anfitriona de relaciones simbióticas entre especies, en las que actores humanos y no humanos colaboran hacia la supervivencia colectiva.
Este enfoque refleja la curiosidad intelectual y la filosofía de diseño más amplia. Influenciado por conceptos como la biophilia y el kaizen (mejora continua), mi trabajo busca armonizar la simplicidad y la elegancia con una rigurosa conciencia ecológica. El interés por los sistemas naturales me ha llevado a investigar cómo materiales como los hongos y las algas pueden trascender su uso tradicional en la biotecnología para convertirse en motores de la imaginación arquitectónica. En este sentido, las exploraciones de diseño suelen desdibujar los límites entre la arquitectura, la biología y el paisaje, imaginando entornos construidos que sean porosos, adaptativos y vivos.
En el ámbito profesional, he colaborado en una variedad de proyectos arquitectónicos e interiores, que van desde remodelaciones residenciales hasta el diseño de espacios espirituales. Entre ellos la capilla dedicada a la Virgen del Cisne (Pedro Vicente Maldonado - Ecuador), en la cual puse especial énfasis en la sobriedad, el minimalismo y la dignidad material. La experiencia en proyectos de renovación me ha permitido, además, adquirir un conocimiento práctico en procesos constructivos como pintura, instalación de pisos, impermeabilización y carpintería, siempre integrando la precisión técnica con una aproximación centrada en el ser humano. Estas experiencias, diversas en escala y tipología, han consolidado mi capacidad de adaptarme a diferentes contextos, manteniendo una coherencia estética y conceptual fundamentada en la sostenibilidad y la claridad formal.
La trayectoria profesional se enriquece aún más con la próxima formación académica: he sido admitido en la Maestría en Arquitectura Sostenible y Bioconstrucción de la Universidad Europea de Madrid (UEM), donde profundizaré en estrategias de diseño ecológico, sistemas de construcción natural y prácticas regenerativas. Este nuevo paso refleja mi interés por posicionarme en la intersección entre investigación y práctica, aportando a la conversación global sobre el futuro del diseño sostenible desde una perspectiva informada por mi contexto latinoamericano.
Más allá de lo académico y lo profesional, concibo la arquitectura como un arte y una responsabilidad. A menudo describo mi labor como un ejercicio de escucha: al lugar, a la comunidad y a los ecosistemas involucrados. El silencio, la música, la soledad, las montañas, la lluvia y el mar son fuentes de inspiración que nutren mi pensamiento proyectual, brindándome metáforas y ritmos que se traducen en atmósferas y conceptos espaciales. Para mí, la arquitectura no se limita a la construcción de edificios, sino que se extiende a la creación de atmósferas, emociones y posibilidades de convivencia.
Mi visión del futuro de la disciplina se fundamenta en el diálogo y no en la dominación: un entorno construido que reconozca la inteligencia de los sistemas naturales, la creatividad de la acción colectiva y la urgencia de la resiliencia ecológica. Desde esta perspectiva, la arquitectura se convierte en mediadora, en escenario de interacciones y en catalizadora de pequeñas pero significativas transformaciones en la manera en que los seres humanos habitan el planeta.